La mayoría legislativa de Morena, en Guerrero, Revienta sesión por un dictamen que Ellos mismos votaron

Por: Miguel Ángel Mata Mata

Chilpancingo, Gro., a 28 de marzo del 2019 (Síntesis de Guerrero). – En los dos minutos más largos de la historia, los diputados de la fracción del Movimiento de Regeneración Nacional, en Guerrero, se hicieron bolas: votaron, dudaron, se equivocaron, quisieron corregir, les aplicaron la ley y se fueron de la sesión.

Éste pozolero jueves, la aplanadora morenista, votó en contra de un dictamen aprobado en la comisión de estudios constitucionales y jurídicos, que desecha una propuesta del diputado con licencia, Pablo Amilcar Sandoval Ballesteros, para que el plazo para el trámite legislativo se reduzca de 30, a 20 días hábiles.

— Se creyeron vencedores, pero… su ignorancia fue cadalso.

La ley dice que, si el pleno rechaza el dictamen aprobado en alguna comisión, el mismo pleno debe votar devolverlo a la referida comisión.

En caso de rechazar devolverlo a la comisión, la presidencia de la mesa directiva lo desecha, lo da como asunto totalmente concluido y éste no puede ser presentado, otra vez, durante todo un año legislativo.

— ¿Qué hacer? Solitos se metieron en un agujero.

EL INICIO

Ella subió la mirada sobre su hombro izquierdo. Abrió un poco más sus ojos. Levantó los hombros y la regresó al pleno de los diputados: Ese tablero. Ese tablero. Tan bonito, vetusto y tan vacío de materia gris.

— “Seguimos con las pruebas piloto”, dijo la presidente de la mesa directiva, para instruir al secretario tomar lista a la antigüita. Nombre por nombre. El tablero Fifí, instalado recientemente, tendrá que esperar las fanfarrias de inauguración. No funciona, aún.

Llegaron la totalidad de 46 diputados, quienes, en un santiamén, tomaron conocimiento de los informes trimestrales de las comisiones de Seguridad Pública, Desarrollo Económico y Vivienda, así como el aviso de los nombramientos de funcionarios electorales del INE, en entidades federativas, incluido el de Guerrero.

Turnaron a la comisión de educación y los derechos de los niños y niñas, así como a la de asuntos políticos y gobernación, la convocatoria del treceavo parlamento infantil, la solicitud para elegir delegados en Iguala, el informe de un conflicto en Xalpatláhuac y, otro más, entre Copala y Marquelia.

Enviaron a la comisión de educación y ciencia y tecnología la solicitud de los integrantes de la Coordinadora Universitaria, para que las autoridades de la UAGro les den garantías, luego de la agresión violenta en contra de Ramón Reyes Carreto.

En el tema de Iniciativas, enviaron a la comisión de estudios constitucionales y jurídicos, la de Marco Antonio Cabada, en materia de prisión preventiva; a la de estudios constitucionales y jurídicos, la de Norma Otilia Hernández Martínez, para que cuando los líderes de organizaciones sindicales deseen ser regidores, diputados o alcaldes, renuncien a sus funciones de liderazgo, tres meses antes de la elección.

YA LLEGÓ EL QUE

ANDABA AUSENTE

— “¿Dónde está el diputado?, preguntó la presidente de la mesa directiva. ¿Dónde está?

Tocaba a Rommel Urióstegi Patiño subir a tribuna, pero él, el diputado, no estaba en tribuna, ni en su curul, ni en la sala del pleno. ¿Dónde, pues, está el diputado?

— “Bueno, pasamos al siguiente punto”, se conformó la presidente.

Turnaron a la comisión de justicia, la leída por Marco Antonio Cabada Arias, para que se instale un órgano interno de control en el organismo electoral de Guerrero, y a la de justicia, la de Fabiola Rafael Dircio, para que los registros de niños recién nacidos sean gratuitos.

Romel Urióstegui Patiño, apareció, por fin. Su iniciativa de decreto, para que también consejeros y magistrados electorales, tengan responsabilidades iguales a las de funcionarios de gobierno, se turnó a la comisión de estudios constitucionales y jurídicos.

EL CIRCO EN EL

PALACIO

LEGISLATIVO

— “Estábamos legislando tranquilos”, parecían decir los rostros de los legisladores.

Pero, en el rubro de proyectos de leyes y decretos, la comisión de estudios constitucionales y jurídicos, que preside Bernardo Ortega, informó de la improcedencia para reformar el artículo 77 constitucional, y algunas disposiciones de la ley orgánica del poder legislativo.

La firma del diputado con licencia, y actual delegado del gobierno federal en Guerrero, Pablo Amilcar Sandoval, aparece en la propuesta desechada.

En medio de un circo, 23 contra 21, le votaron en contra a Bernardo. Votaron una vez. Otra vez. Y otra. Y otra.

— “Es que, con tantos auxiliares en la sala de plenos, nadie sabe quién es diputado y quién guachoma (*)”, justificó alguien por ahí.

Volvieron a votar. Otra vez. Otra vez. Al fin. De manera nominal: ratificaron 23 contra 21 en contra del dictamen. Tanto voto, tanta confusión.

¡Cuánto trabajo cuesta contar los votos de 46 diputados en medio de un circo! ¿Entonces para que compraron un tablero electrónico que registra los votos?

— ¿Qué hicimos? Se reflejaba en la cara de morenistas cuando el secretario morenista de la mesa directiva leyó lo que dice la ley orgánica al respecto de su voto en contra:

— “Si el pleno rechaza el dictamen aprobado en alguna comisión, el mismo pleno debe votar devolverlo a la referida comisión. En caso de rechazar devolverlo a la comisión, la presidencia de la mesa directiva lo desecha, lo da como asunto totalmente concluido y éste no puede ser presentado durante todo un año legislativo”.

— ¡Plop!, habría dicho el mítico Condorito.

Caras contrariadas de aprendices de brujo que desconocen la frase juarista preferida del cabecita de algodón: “Todo con el uso de la razón. Nada con el uso de la fuerza”.

Entre que sí. Que no. Que tú. Que yo. Que damos mala imagen. Que cuenten otra vez. Que es circo legislativo y que se privilegia el desorden, la mesa directiva decreto un receso de dos minutos, cuando apenas pasaban las dos de la tarde, para que se pusieran de acuerdo… entre los mismos diputados de MORENA.

EL REGRESO

Desde las dos de la tarde sigue encerrados. Aquí ya son las cuatro y media. ¿Qué tanto negocian? Tan sencillo que era devolver el dictamen a la comisión y votarlo.

A las seis con 28 reiniciaron. Desecharon el dictamen. Y…

Otra vez el circo:

— “A nosotros no nos parece cómo se tomó la votación. Que se vote otra vez”, dijo el diputado Jiménez Helguera.

— “Ya existe una votación, la secretaria leyó la votación, se dio un receso para que ustedes, los de MORENA, se pusieran de acuerdo”, dijo Bernardo Ortega.

Leyeron el artículo 270, otra vez: “Si el pleno rechaza el dictamen aprobado en alguna comisión, el mismo pleno debe votar devolverlo a la referida comisión. En caso de rechazar devolverlo a la comisión, la presidencia de la mesa directiva lo desecha, lo da como asunto totalmente concluido y éste no puede ser presentado durante todo un año”.

Antonio Helguera Jiménez amenazó: “si nos vamos con la seguridad de que se violentó nuestros derechos, no va a contribuir a que sigamos caminando bien. Solicito que se repítala votación o valoraríamos la posibilidad de permanecer”.

Mariana Itallitzin le apoyó. Igual Zeferino Gómez Valdovinos, quien tomó la tribuna.

Gritaron los diputados de minoría: “está fuera de lugar. Están asaltando la tribuna los de MORENA, que respeten la ley orgánica”.

Los de la mayoría, o primera minoría, no se han dado cuenta que son mayoría. Debaten de curul a curul. El circo sigue al cuarto para las siete.

Saltó Bernardo Ortega: “Yo no quiero violar la ley orgánica ni imponer nuestra voluntad, como pretenden los de MORENA, usted ya declaró archivar la iniciativa y que no se presente sino hasta el otro año legislativo”, reclamó.

Intervino la presidente de la mesa directiva: Esperábamos un acuerdo, luego de un largo receso. Esperábamos no salir fracturados.

Antonio Helguera insistió: “Esto se dio porque hubo dudas en la votación”.

En el éxtasis del circo, Bernardo Ortega denunció: “aquí hay diputados que amenazan a los trabajadores con despedirlos si no hacen las cosas como ellos quieren”.

— “Nombres, nombres”, le exigieron.

— “Es Norma Otilia”, acusó.

— “Mesura, mesura”, pedía la presidente.

Bernardo Ortega insistía: “Que pidan el uso de la palabra, pero no griten como en el mercado”.

— “Mesura, mesura”, pedía la mesa directiva.

Aún hablaron Cabada, Norma Otilia, Guadalupe González Y María Itallitzin quien sostuvo: “Nos sostenemos. La votación es ilegítima”. Y salieron. No todos.

La aplanadora que votó, luego se arrepintió, luego acusó fraude, luego hizo berrinche y abandonó el salón de plenos, no se ha dado cuenta de lo que significa el trabajo legislativo.

No todos. Marco Antonio Cabada, de los pocos de MORENA que se quedaron a la sesión, razonó: “Ojalá esta sesión sirva para hacer las cosas mejor. Lo de hoy no debe repetirse”.

Antes, Jorge Salgado deslizó: “lo de hoy se debe a que alguien, que ya no está aquí, quiso imponer un dictamen a capricho”

Y se acabó. Pasaron lista. Había 23, de 46 diputados. El mínimo que da quórum es 24. Los Morenos se fueron, pero no impidieron que el dictamen en contra de Pablo Amilcar Sandoval fuese desechado y no pueda presentarse sino hasta el próximo año legislativo.

— “Que la votación sea incluida, íntegra, en el diario de los debates”, pidió Héctor Apreza, momentos antes de suspenderse la sesión.

Y se acabó.

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